En el páramo la tierra resbala y trae cal, los ojos no miran si no niebla húmeda condensada en pupilas cerradas, y el salitre es amargo como la derrota. Buscas algo bello, una mirada que te sonría, un sonido de buenas noches, un niño jugando en el desierto. Pero sólo ves sombras que apenas se mueven, gemidos que apenas se escuchan, olores que no se contienen.
Y de repente ves lo que parece una sonrisa, tu alma se encandila, el pulso se acelera. Tan solo era un capricho del rigor mortis, otra vez será.Trackbacks() § URL: http://menosesnada.extreblog.com/trackback.php?id=200512022617